Areíto Yagua Ko es un proyecto propio y comisariado por Yina Jiménez Suriel.

Cuando surgió la convocatoria de la Ghetto Bienale, estaba en Guadalupe disfrutando de una residencia de creación en el Museo Memorial Acte en Point a Pitre, residencia que gané en el prestigioso concurso de arte Eduardo León Jimenes. Trabajé el proyecto online con la ayuda de mi compañero Sandro Ausina, quien me ayuda con la producción y mantiene mi agenda. Cuando recibí la noticia de que había sido seleccionada estaba participando en el Tilting Axis donde coincidí con Yina Jiménez, quien ya había sido mi curadora en el certamen Centro León Jimenes, y le propuse la curaduría de esta performance.

Aunque este proyecto nace de algo muy personal, de mi experiencia haitiana desde la herencia cultural, entiendo también que un proyecto como Areíto conceptualmente habla de compartir ideas, visiones, quería que fuera una pieza de diálogo, así que integré el trabajo curatorial de Yina. Ella aportó conocimientos de arquitectura y filosofía y ambos unimos un interés y una necesidad,  acercarnos a nuestras próximas culturas y conocer Port-au-Prince.

Yina desde que se integró al proyecto  comenzó aportar sus opiniones en el desarrollo de la pieza, enlazando diálogos y ampliando conocimientos.  Una de las tareas más importantes para la ejecución de la pieza fue buscar ese espacio donde se íba a realizar la acción y la instalación posterior a la acción, Yina hizo su trabajo, fue cinco días antes de mi llegada a Puerto Príncipe para la Ghetto Biennale y me encontró ese espacio. Estoy satisfecho con el trabajo curatorial, creo que es importante para la fluidez de las piezas.

Desde hace unos  años supe de la Ghetto Biennale por las comentarios en las redes y sabía que otros artistas dominicanos habían participado: Engel Leonardo e  Ismael Ogando, colegas que valoro y que respeto su trabajo.  Me informe,  leí artículos sobre  la Ghetto Biennale  y me gustó el concepto de bienal que se iba hilando en Ayiti. Esperé que floreciera  la inspiración de Ayiti en mí, busqué en mis orígenes, mis mezclas, mi parte haitiana.

Haití está presente en el imaginario dominicano  entre una negación y una realidad que se evidencia constantemente. Quiero una transformación en mis visiones, quiero conocer el creole haitiano, estudiar su cultura es una necesidad que tengo . Por eso envié un proyecto que hablara de comunión,  de anunciar fiestas y reivindicar la memoria.

Areítos para evocar ritos en pos del equilibrio medio ambiental, mutados en danzas presentes como son las plasmadas en los carteles, tomadas de referencia del Gaga, cultura que fotografié en los bateyes de San Pedro de Macorix. Los Areítos eran una expresión donde se contaban  las mitologías de los pueblos originarios de las islas, eran  fiestas y homenajes  de eventos pasados, ahora en nuestro presente este Areíto celebra un momento tan disruptivo como lo fue y lo es en efecto la revolución haitiana.

Fotografías Roberto N. Peyre